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La soja pasó de 49 a 45 millones de toneladas.

La falta de agua desde el comienzo de la campaña en toda la región central provocó que la soja pierda el 9,2% respecto de la estimación de producción de febrero.


De acuerdo a una publicación de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, la extrema variabilidad del clima hace recordar las condiciones de extrema sequedad en las que terminó la campaña gruesa 2017/18. Febrero y los primeros diez días de marzo no dejaron lluvias importantes a gran parte del área central, en especial el este. Hay pérdidas muy graves de rindes y de superficie sembrada. Aún no es posible estimar el piso de producción con la que terminará está campaña de soja de extenderse la falta de agua. Las imágenes de la anomalía de reserva de agua en el suelo al miércoles 10 de marzo y la de hace más de un mes son elocuentes y muestran el cambio de escenario y el avance de la desecación.   

 “Es un año tan malo y complejo, en estos primeros días de marzo. Venimos sin agua, las tormentas pasan de largo y estamos en soja de primera con el llenado sufriendo muchísimo, perdiendo kilos. En las últimas semanas se están perdiendo lotes. Estamos viendo los primeros lotes de cosecha de maíz, los primeros lotes arrebatados, es un final realmente complejo” expresó a Tranquera Abierta diario Cristian Russo, jefe de estimaciones de la bolsa de comercio de Rosario. 

Agregó que “las pérdidas son potenciales y a la falta de agua se le suma el impacto de las plagas y enfermedades que requirió que lo productores estén más encima de los lotes y tomen en varias ocasiones drásticas decisiones en esta campaña. Se hicieron aplicaciones contra trips y bolilleras pero hay lugares como en la zona de Pergamino o Baradero que decidieron dejar de aplicar porque no se sabe lo que va a pasar, la soja de segunda está con esta falta de agua y al verla tan complicada se están dejando de tratar”. 

A nivel provincial, son muy graves las caídas en los rindes de soja que se pueden proyectar en este último mes. Santa Fe perdió 4,3 quintales y pasa a un promedio de 30,1 qq/ha. En volumen, la pérdida es de 1,6 Mt. En gran medida, el impacto está dado por el daño que han sufrido los cultivos en el sudeste provincial. Buenos Aires retrocede en 3,6 quintales, estimándose el promedio en 25,4 qq/ha, y es la mayor pérdida de entre todas las jurisdicciones ya que significa un descuento de 2,5 Mt. Entre Ríos cae 3,4 qq/ha, mientras que La Pampa retrocede 3,7 qq/ha. Córdoba está sosteniendo la producción argentina, con un promedio de 32,1 qq/ha; se espera que aporte casi 14,5 Mt de soja en este año. El NOA, Santiago del Estero y parte del centro norte de Santa Fe mantienen muy buenas posibilidades productivas. Chaco depende de lo que suceda con las lluvias en este fin de semana: la soja está entre fructificación y principios del llenado sin haber recibido agua desde el 20 de febrero. Ya ha hay lotes irrecuperables, advierten los técnicos.   

Llamó la atención según Cristian Russo “que el mercado climático arrancó más temprano que nunca y ya en octubre en conferencias con analistas de Estados Unidos se hablaba demasiado de como “la niña” iba a provocar dificultades en los cultivos en esta campaña. Aunque se espera que mejore las condiciones a partir de la segunda semana de marzo, más allá que hubiese sido fundamental tener registros de lluvias optimas en la primera semana de este mes”. 




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14/01/2022