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El resurgimiento de la enfermedad que pone en riesgo al maíz

Pasaron 75 años del último registro que se tenía en Argentina de la enfermedad del carbón de la panoja en el maíz y que hoy amenaza nuevamente los cultivos.


El carbón de la panoja es un patógeno que produce como una estructura que se llama teliospora que queda en el suelo latente. Es una estructura que sobrevive en el suelo varios años y se considera por esto, como un patógeno de suelo. Además penetra por la germinación de la raíz, en los primeros en epicotilo, que está germinando la planta es el momento de infección, tiene que haber esa convivencia de la estructura del hongo con una planta susceptible en ese momento de germinación, totalmente diferente al carbón común que siempre lo vemos en la espiga, también en alguna parte de la planta dañada que infecta directamente cuando esta ya está grande. En este caso se infecta en el momento de la emergencia.  

Cuando entra en una planta chiquita, lo que se hace es posicionarse cerca del meristema apical e ir teniendo un crecimiento sistémico dentro de la planta y va acompañando al mismo crecimiento. Hace que la planta genere algunas deformaciones, quedan más enanas y cuando es el momento de que emerjan sus estructuras de floración tanto de la espiga como de la panoja se encuentra con esta planta que en vez de producir flores y espigas tiene una masa carbonosa que viene desde adentro de la planta, que es también un síntoma característico.  

Roberto De Rossi de la facultad de ciencias agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba llevó adelante con un grupo muy amplio, una investigación de este patógeno del suelo. En Tranquera Abierta Diario desarrolló lo siguiente:  

“Lo que hemos detectado como un resurgimiento de una enfermedad es el carbón de la panoja del maíz. Es un carbón que normalmente no se veía en la región. Los últimos registros que se tenían en Argentina datan de 75 años hacia atrás y normalmente el problema que tiene el carbón es que todo el mundo lo dejaba pasar porque no se ve fácilmente porque se confunde con el carbón común del maíz.  En este caso, es un carbón que principalmente su síntoma se ve en la panoja. Por eso llama mucho la atención, es un carbón que se denomina Sporisorium reilianum y que es muy específico del cultivo y el principal problema es que la planta que está afectada es una que tiene muy pocas posibilidades de producir. De ahí su resurgimiento, importancia y la necesidad de darlo a conocer, de que empecemos a buscarlo y a verlo en los lotes. La idea de esto es tratar de difundir un poco más de información por si se empieza a ver en otras zonas también”.  

“Lo primero que fuimos a ver, fue por un caso puntual, en el cual las condiciones no son las típicas porque era un lote muy cercano a una zona poblada en la cual ahí se hizo maíz sobre maíz durante tres años, que eso no es común y además en labranza convencional, moviendo tierra. El problema ahí magnificado con mucha presencia pero después empezamos a buscar en toda la zona porque si había en un lugar, tenía que haber en toda la zona. Empezamos a hacer todo un muestreo y a recorrer lotes en distintas regiones y empezamos a detectarlo con diversas intensidades, sobre rastrojo de soja, de maíz, sin diferenciar híbridos hasta el momento, también sin diferenciar fecha de siembra. Esta distribuyéndose. Lo que tenemos que ver es cuánto y donde más está. Como principal problema que tenemos hasta el momento es que no se venía viendo, ni registrando.  

Es diferente a los patógenos de la soja o de los que viven en los rastrojos porque es muy parecido a uno de los carbones del trigo que hace mucho tiempo que no se ve pero sí empezamos a encontrar ahora en carbones en la avena o en el centeno, es un resurgimiento de estos patógenos que van cambiando y variando los sistemas” detalló De Rossi sobre la investigación.  

A su vez por el posible origen de este resurgimiento después de tantos años sin identificarlo en plantas expresó que no tienen una hipótesis aún, pero que principalmente no es un patógeno que sea importante en la semilla pero si como puede haberse introducido junto a la semilla. En Argentina (y en todos los países productores del maíz) se tiende a realizar mejoramiento y hacer semilla en contra estación con otros países. Esta semilla va y viene a distintos lugares y regiones del mundo y eso hace que se pueda ir introduciendo de a poco los patógenos que no están dentro de nuestro país.  

SENASA hace todo un seguimiento pero hay una masa muy grande de semillas que van y vienen. En este caso, puntual por la explosión que vimos en magnitud en distintas regiones y lotes con mucha afección, no es directamente de una año para el otro. Han venido introducido seguramente en alguna semilla de otro país o se han sumado inóculos, uno, dos o tres años y ahora se están viendo más distribuidos. El problema es que no es una enfermedad fácil de ver ni de determinar.

“Antes de hacer toda esa difusión, trabajamos más de un mes y medio con SENASA porque esta enfermedad para otros países es considerada cuarentenaria. Es una enfermedad que puede tener barreras a la hora de comercializar en el grano. Por eso se tuvo que trabajar con mucha precaución, ver bien cuáles eran los registros en Argentina, es de hace más de 75 años y para muchos esta enfermedad es nueva.  

En algunos países se la tiene como una enfermedad muy importante porque una vez que se instala es muy complicada de ir manejándola y la mejor herramienta es con mejoramiento genético, pero este tarda muchos años en generarse, entonces todo ese periodo intermedio hay que ir manejándolo con la mayor precaución posible tratando de que no se disperse” indicó Roberto De Rossi.  

PREVENCIÓN

Una de las primeras cosas es difundir de que está, y de hacer conocer que hay otra nueva enfermedad en el cultivo en el maíz y que es muy agresiva. Lo que hay que tratar es evitar su dispersión.  

“Por eso los invitamos tanto a productores como técnicos ahora que las plantas están más maduras, que están bien en floración que vean y focalicen su mirada en la panoja, en la espiga. También que busquen y que traten de localizar algunas plantas afectadas. A esas habría que extraerlas del lote, eliminarlas, quemarlas y tirarlas en algún lugar que no haya cultivo. Porque cada planta que está afectada va a dejar esa semilla, esa teliospora  que tiene este patógeno, que lo va a dejar en el suelo por muchos años. Entonces hay que tratar de ser minuciosos y si van a entrar a un lote donde hay presencia de este carbón hay que tratar de limpiar y desinfectar la cosechadora, es fundamental para no distribuirlo con lotes vecinos.  

Cuando se habla en este caso de desinfectar la cosechadora, no alcanzaría solamente con la sopladora. En algunos casos se estuvo tratando de pasar con fardo la alfalfa, otros hablaron de pasar con amonio cuaternario. Específicamente el dato no lo tenemos, es difícil. Pero así como se hacen algunas estrategias para sacarse de encima de una maquina las malezas que haya de un lote, tratar de por lo menos, imitarla como para tratar de minimizar, sabiendo que las esporas esas son inclusive mucho más chicas que una semilla. No es lo mismo no hacer nada” detalló Roberto De Rossi sobre la prevención de la enfermedad.




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14/01/2022