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El sector apícola respondió a las condiciones de la pandemia

“Me parece que la apicultura con sus altos y bajos siempre se mantiene”. El productor Héctor Suriak describió cómo afrontó las restricciones y el impacto en la producción.


En Argentina, entre el 90 y el 95% de la producción se exporta a granel. Cuenta con unos 11.532 productores registrados en Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA) y más de 2,5 millones de colmenas. En los últimos años, el país ha enfrentado una baja en la producción y exportación de miel, producto de factores climáticos, el avance de la agricultura y con ello las consecuencias del uso de los agrotóxicos, el avance del mercado asiático en la apicultura y el aumento, en algunas regiones del país, de las poblaciones de Varroa (ácaro que produce una enfermedad).

El productor apícola Héctor Suriak describió cómo afrontó y continúa respondiendo el sector durante estos meses de pandemia. “Pegó muy fuerte sobre todo en los apicultores que tienen colmenas lejos de su lugar y ni hablar de los que tienen que cruzar de una provincia a otra, lo que más se comentó y lo que más se supo fue lo que sucedía en provincias como San Luis donde prácticamente estaban las fronteras cerradas y no se podía ir, no había manera de ir a ver las colmenas. Alguno que quiso intentar tuvo problemas, multas, hasta gente que los detuvieron solamente por ir a trabajar o ver lo que estaba pasando”.

De todas maneras, se pudo sacar adelante la campaña, aunque nadie pensaba que realmente se iba a realizar una cosecha porque ya prácticamente había apicultores que querían abandonar, muchos necesitaban y tuvieron que dedicarse a otras cosas, pero hay quienes insistieron y esperaron a que se abrieran las fronteras. 

Primero con permisos, después con hisopados, con distintos métodos, se pudo sacar adelante esta campaña bastante normal, se pudo cosechar, no se perdieron tantas colmenas. Analizando eso con el tiempo decís que evidentemente es un insecto que se banca a ciertas circunstancias que por ahí el apicultor tiene que aprender de eso, yo digo que lo que más se aprendió es que tenemos que saber bien cuando intervenimos en la colmena porque por ahí el apicultor quiere intervenir pensando que hace un bien y por ahí hay que acompañarlas. Esto nos sirvió para sacar conclusiones a favor, hoy todavía se están pagando consecuencias, hay apicultores que abandonaron, que se achicaron, pero ya estamos a más de un año de haber pasado eso” comenzó analizando el productor. 

Recordemos que gran parte del territorio argentino es apto para el desarrollo de la actividad, y presenta distintos potenciales productivos tanto para la miel como para otros productos de la colmena. Aun así, Buenos Aires es la provincia con mayor concentración de la producción, tiene alrededor de 915 mil colmenas, según fuentes oficiales de la Secretaría de Agroindustria de la Nación, seguida por Entre Ríos con unas 572 mil colmenas, Santa Fe cuenta con unas 295, Córdoba con números similares (alrededor de 255 mil) y La Pampa con cerca de 208 mil. 

Héctor Suriak agregó también sobre cómo fue esa sensación de desazón total que sentía por momentos mientras charlaba con alguien del sector, cuáles fueron los otros inconvenientes con los que se encontraron y lo que respecta a la sanidad que las colmenas: 

“Había gente que prácticamente no sabía a qué se iba a dedicar porque decían que a esa actividad de esa manera no la iban a poder hacer más.. Ayudó mucho la naturaleza. No sé por qué, pero cuando hay un problema todo se acomoda. No hubo grandes mortandades, las hubo más por problemas climáticos, algún animal que tumbó un apiario y al no poder ir asiduamente se rompieron las colmenas o directamente desaparecieron, pero por enfermedades todavía no hay datos, pero no hubo un gran problema.

La sanidad de las colmenas es puntual en épocas de pre y post temporada es como que con algún corrimiento se pudo realizar, en lo que más se sufrió es en la parte donde hay que asistir con alimentación o cuando hubo que colocar o sacar algún material ahí es donde más se vio que es donde el apicultor tenía que intervenir directamente para la cosecha futura o para sacar la cosecha una vez que estaba llena, ahí se hizo lo que se pudo y se logró sacar lo que las colmenas hicieron naturalmente”.

Perfil de apicultor

“Lamentablemente cada vez que la apicultura se hizo visible ya sea por precios extraordinarios o por algún motivo y todo el mundo hablaba de la apicultura, no fue tan bueno para el sector apícola porque es como que se incorpora a otros sectores, otros capitales y no es el apicultor genuino el que realiza la actividad entonces a la larga después cuando vuelve a la normalidad o no son buenos precios esa gente desaparece y deja la actividad. 

Me parece que la apicultura con sus altos y bajos siempre se mantiene, en los últimos años la cantidad de miel que se cosecha y se exporta se mantiene. Cuando hay una baja de cosecha es por cuestiones naturales, climáticas, de floraciones, no así por la baja de colmenas. 

Hoy las colmenas están registradas, hay cerca de 3 millones, con una cosecha de miel que siempre anda dentro de las 60 mil toneladas, de la cual se exporta casi toda. Lo que si se nota es que generacionalmente no aparecen nuevos apicultores. Hace 30 años había 40 apicultores y todos eran de una edad de entre 20 y 25 años. Hoy cada 10 apicultores, sigue algún hijo o alguien que le interese. No hay continuidad de gente nueva que continúe con la apicultura, gente por tradición quiera seguir lo que viene de familia, eso es un poco preocupante. 

De todas maneras, hoy el que comienza, lo hace desde otra idea de la apicultura. Por ejemplo, el cuidar de las abejas. Antes era decir –¿Cuánta miel me da? – por la parte económica, hoy no. El que empieza nuevo hace comentarios como –que bien las abejas, como polinizadora – entonces eso es buenísimo porque si hay gente interesada en empezar a cuidar las abejas como especie, después se va a dar lo otro, el tema es que no desaparezca. 




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27/06/2022