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LOS SUELOS PIDEN MATERIA ORGÁNICA

Analizamos los problemas de degradación, de qué manera se puede actuar para evitar que sigan avanzando y las experiencias en la zona.


El punto de degradación del suelo se acrecienta e intensifica cada vez más en grandes procesos, sobre todo desde la degradación física. Acerca de esto el Ingeniero agrónomo, Martín Silva Rossi egresado de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, Magíster en Manejo y Recuperación de Tierras y Doctor en Ciencias Agropecuarias, hizo referencia a que tenemos suelos que están perdiendo materia orgánica y cuyos valores prácticamente no se incrementan, “esta alteración genera lo que son problemas estructurales, de estabilidad, tenemos una variación muy grande de los tipos de estructura de nuestros suelos y estratificaciones o cambios abruptos en pocos centímetros que hace que tengamos grandes limitaciones en lo que es el movimiento del agua y el crecimiento y desarrollo de raíces”. 

Estos sucesos son provocados por características propias de los suelos. Los únicos componentes que tienden a mantener una buena estructura son la materia orgánica, los contenidos de calcio y magnesio, que han ido descendiendo en los últimos años al igual que los porcentajes de materia orgánica. “Son suelos también con bajos contenidos de arcilla por lo que, la arcilla es otro componente que forma estructura, pero tenemos menos de un 18 o 20 por ciento en el mejor de los casos, y también altos contenidos de limo (partícula de pequeño tamaño que no forma estructura), que favorece que el suelo se disperse, se desagregue y traiga estas consecuencias” indicó Silva Rossi.

Pero los problemas físicos no terminan ahí, sino que también traen problemas químicos y biológicos. Cuando una raíz no puede crecer bien y el agua no se puede mover con la libertad y la velocidad adecuada con la que se tiene que mover en el suelo, se ve afectado todo lo que tiene que ver con la disponibilidad de nutrientes tanto para su movimiento hacia la raíz de la planta como para la absorción por parte de los cultivos.

Esta destrucción de las estructuras de los suelos produce tasas muy bajas de infiltración. Martín Silva Rossi precisó en que ya hace varios años que venimos con un clima alterado, si bien la cantidad de milímetros promedio al año no varían, hay procesos de lluvias bastante intensos, los suelos no tienen la capacidad que deberían para absorberlos y cuando encontramos aunque sea una pequeña micro pendiente vemos corridas de aguas dentro de los lotes y en general muchos procesos de erosión laminar se encuentran como si el suelo estuviera lavado y donde se tiene un poco más de pendiente se empiezan a ver algunas cárcavas.

Abordaje para evitar que siga avanzando la degradación del suelo

El Ingeniero agrónomo explicó de qué manera se pueden llegar a invertir los procesos de degradación: “Tenemos que empezar a implementar todas prácticas que favorezcan los procesos de recuperación. Mejorar todo lo que es estabilidad estructural y estructura, esa es la única forma que tenemos, aumentando los contenidos de calcio principalmente y los contenidos de materia orgánica. 

Se hizo un gran avance y un gran salto en los suelos con un impacto positivo con la siembra directa, se frenaron muchos de estos procesos degradativos, pero ahora hemos llegado a un techo, donde no se ven grandes cambios, solo en los primeros 5 o 10 centímetros de suelo en los casos que tengamos una mayor rotación o una mayor incorporación de gramíneas y durante mayor cantidad de tiempo. Pero no más de esto. Necesitamos mejorar un mayor volumen de suelo y para esto debemos ir a prácticas que favorezcan una alta producción de volúmenes de residuos de los cultivos con fertilizaciones cada vez más altas”. También recomendó incorporar los rastrojos en profundidad para mejorar los índices de materia orgánica en capas inferiores del suelo.

Trigo, cultivos de servicio y experiencias en la región

“Una cosa es ver un suelo que ha tenido trigo y otra un suelo que no haya tenido trigo por más que haya tenido maíz. El trigo es un cultivo que recompone la estructura porque aporta un gran volumen de rastrojo con una alta calidad para lo que es recuperación del suelo. Es un rastrojo difícilmente degradable con alto contenido de celulosa y lignina por lo cual aporta una fracción más estable de materia orgánica pero no solo nos debemos quedar en esta acumulación de grandes volúmenes de residuos en superficies, sino que debemos distribuirlo en todo lo que es el primer horizonte. En aquellos establecimientos que tienen alta rotación con gramíneas, con cultivos de servicios y que siguen un planteo de directa continua vemos esta mejora de 5 o 10 cm cuanto mucho y después abajo vemos problemas en la alteración de la estructura muy graves además de todo lo que es la estratificación de nutrientes y de materia orgánica por estos procesos” señaló el Ingeniero Agrónomo.

En estas zonas ya varios productores están trabajando con estas prácticas que arrojaron resultados positivos. Algunos productores ya están trabajando y en estas últimas campañas hubo diferencias positivas de rendimiento donde hay cambios importantes en lo que es la estructura del suelo en poco tiempo. “Esta es la forma de poder producir un cambio rápido, no podemos esperar porque en 25 años mejoramos de entre 5 y 10 centímetros en el mejor de los casos, no podemos esperar otros 25 años para mejorar 5 cm más. Los cambios deben ser más rápidos para que los cultivos respondan más rápidamente, para que los rendimientos sean mayores y se rompa este círculo vicioso de degradación y entremos en un círculo virtuosos de recuperación de los suelos” cerró Martín Silva Rossi.




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14/01/2022