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NO SE APLICA BIEN EN VUELO SI LA AERONAVE NO FUE CALIBRADA EN TIERRA

Se desarrolló en Venado Tuerto un encuentro del grupo CREA que reúne a los aeroaplicadores en el hangar de Yebilá. Se debatieron los ajustes técnicos que mejoran la calidad de aplicación de fitosanitarios.



Hace tres años empezaron a compartir información entre varias empresas de la Argentina conformando el grupo 14 empresas con el nombre de “Grupo de Investigación y Desarrollo Aeroagrícola” (GIDAg). En esa búsqueda de encontrar protocolos y formas de compartir información bajo algún sistema surgió la idea del CREA. “En el grupo hay varias empresas que tienen producción agrícola entonces eran miembros CREA en la producción y desde el comienzo Pedro Estrugamou del CREA norte de Buenos Aires, nos acompañó y nos empezó a contar que podíamos ser un grupo CREA y nos abrió todas las herramientas, todas las facilidades para capacitarnos, para entender la metodología. Nuestro asesor, Diego Oliva, tuvo que capacitarse con la metodología CREA y hacerse asesor” comenzó contando Sandro Peisino, titular de Yebilá, sobre los inicios del grupo.

“Funcionamos como un CREA distinto, pero bajo la misma metodología en lo que es compartir información en la confidencialidad y en ayudarnos. Hacemos las reuniones una vez en cada uno, entre todas las empresas cuando alguien tiene algún problema se apoyan, si uno descubre o ve algo, lo comparte y eso retroalimenta muchísimo y también ayuda a la dispersión geográfica en todo el país. Entonces uno tiene información de cosas que sino no tenés. Nos apoyamos mucho en la virtualidad, con reuniones, compartimos mucho por Whatsapp o las redes para compensar esa distancia” explicó Peisino y agregó que vienen trabajando bien durante estos los tres años que llevan siendo parte de CREA y que una sola empresa se mudó para ir a trabajar a Estados Unidos y la información que les va llegando de allá es increíble porque ven que están haciendo lo mismo, hasta con la misma tecnología pero que igualmente hay ciertas diferencias. 

Sandro Peisino también se refirió sobre las torres que están planteando para determinar la inversión térmica: a raíz de ver cómo se comportan las aplicaciones aéreas empezamos con la idea de las torres de inversión térmica y también se hizo un altímetro láser para medir la altura de vuelo. La idea es desarrollar esa torre, ponerla a punto, entender la información que genera y evaluarla. Cuando esté ajustada hay que ir instalando en distintos lugares esas torres para tener esa información como un dato más atmosférico, no solamente de viento, temperatura, humedad, sino cómo se va comportando la masa de aire.

Asesoría técnica 

El asesor técnico, Diego Oliva detalló los objetivos de las capacitaciones, los ajustes que requiere la aplicación de fitosanitarios con aviones y cuáles pueden ser los errores que se puedan llegar a cometer. 

“Estamos en una empresa líder en la zona que se dedica a potenciar su proceso de mejora continua en sus trabajos. Con eso empezamos a trabajar hace un tiempo para identificar dónde mejorar y la realidad es que muchas veces no se considera en forma cabal el resultado, esto es entender que no todo es cobertura, sino que además para entender el recupero de dosis de una aplicación debemos corregirlo, ponderar por el diámetro medio de la gota producida. En esto es líder Estados Unidos porque en algún momento un especialista argentino Gustavo Casal hablaba del rendimiento de una aplicación. Esto es un cálculo de volúmenes. No siempre la dosis que se plantea de forma teórica en un equipo, efectivamente llega. Lo que llega respecto a lo que se pone es la brecha de mejora. Para achicar esa brecha estamos trabajando con este indicador, que no es nuevo, sino que está adaptado, que se llama índice de recupero (IR), que es cuándo lo que pusimos efectivamente llegó” señaló el asesor técnico, Diego Oliva sobre los objetivos de las capacitaciones. 

Calibración de las aeronaves

En cuanto a los errores que comúnmente se cometen a la hora de la calibración dijo: “una aeronave primero se debe calibrar y configurar en tierra de manera tal de que su cortina sea homogénea y estable en tierra, para que después esa misma cortina con la carga aerodinámica de vuelo sea desplazada y se distribuya la carga de forma homogénea, es poco probable que una aeronave aplique bien en vuelo si en tierra no fue bien calibrada” expresó el asesor técnico y añadió: “otra variable de ajuste es la biomasa. Sobre qué biomasa hay en el sitio de aplicación. Dependiendo de a dónde se quiere llegar con la dosis es qué tipo de aplicación se debe hacer en términos de ancho de trabajo y tasa de aplicación en litros para poder lograr la penetración necesaria si hay mucha biomasa. No se considera o no se planifica una aplicación para una isoca de la espiga en trigo que no tiene ninguna biomasa que con una enfermedad de fin de ciclo en un cultivo como puede ser un cultivo de soja con el surco cerrado. 

La biomasa que hay entre la unidad de formadora de gotas y el objetivo del tercio inferior es muy importante, entonces, tanto la tasa de aplicación (los litros) como el ancho efectivo, deben modificarse y ajustarse para cada sitio en particular” finalizó Oliva.




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14/01/2022