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Cultivos de cobertura: piedra libre a los patógenos!

Un trabajo de revisión de especialistas del Inta se pregunta si los cultivos de cobertura esconden a los patógenos que afectan a las principales especies agrícolas.


En un trabajo conjunto de Lucrecia Couretot (Inta Pergamino), Norma Formento (Inta Paraná) e Ignacio Erreguerena (Inta Manfredi) sostienen que en Argentina, con más de un 90% de cultivos en siembra directa, el uso de los cultivos de cobertura (CC) aumentó significativamente de 3 a 14% entre 2014-15 y 2018-19; el 41 % son gramíneas y su elección depende de las características y requerimientos de cada zona de producción. 

Agregan que la interacción de los CC y los cultivos extensivos como soja, girasol, maíz, trigo y cebada es positiva, por la mitigación de algunas problemáticas más limitantes, como el manejo de malezas resistentes o tolerantes a herbicidas. Sin embargo, un dilema a resolver es conocer si los CC influyen en la dinámica de las principales enfermedades. Naturalmente, se observa inóculo disponible en las plantas voluntarias (“guachas”) de un determinado hospedante y sus numerosas cohortes a través del tiempo, en trigos ciclo largo sembrados a fines de mayo - comienzos de junio para los subsiguientes cultivos de ciclo intermedio y corto sembrados hasta fines de julio, en las hojas verdes remanentes de los maíces tempranos para los de siembra tardía, en las numerosas especies de la flora natural y malezas dentro de un agroecosistema.

De acuerdo a Lucrecia Couretot del Inta Pergamino en las coberturas se hospedan muchos hongos biotróficos y necrotróficos  que afectan a los cultivos extensivos como soja, trigo, maíz, cebada, arveja.

Los fitopatógenos pueden sobrevivir en la semilla, rastrojo o en el suelo (necrotróficos) y otros, sólo lo hacen sobre el tejido vegetal vivo (biotróficos), conocido como “puente verde”. Este, es un mecanismo que utilizan numerosos patógenos foliares y habitantes del suelo para nutrirse de otros hospedantes iguales o diferentes, de malezas o especies alternativas, de plantas voluntarias (“guachas”) y de los cultivos de cobertura. Allí, sobreviven el tiempo suficiente para infectar los cultivos comerciales de un nuevo ciclo agrícola. Los patógenos habitantes del suelo se nutren de las raíces de diversos hospedantes y luego penetran las raíces de los nuevos cultivos, provocando amarillez, marchitamientos y muerte de plantas. Los patógenos foliares que utilizan “puentes verdes”, se diseminan por insectos, aire, gotas de lluvia o rocío y a partir de los CC verdes o senescentes (“rolados”); de esta manera, llegan a los cultivos comerciales en emergencia o en su fase juvenil, a nivel local y/o a otras regiones comenzando desde ese momento la reducción del rendimiento potencial.

Couretot contó en Tranquera Abierta radio que dentro de los biotróficos tenemos las royas que sobreviven en centeno, triticale, trigo candeal y el trigo guacho y pueden provocar la aparición temprana de roya amarilla y roya de la hoja.

En cuanto a roya amarilla recordó que hay nuevas razas en nuestro país que se adaptan a climas fríos y climas cálidos.

El estudio concluye que las interacciones entre plantas de los CC, cultivos extensivos, malezas, plantas voluntarias “puentes verdes” y el rastrojo “puentes marrones” con los patógenos son complejas y si bien, se han alcanzado algunos objetivos y existen avances en el conocimiento, exige a la brevedad posible una mayor asignación de recursos humanos y financieros, así también como una fuerte y constante articulación público-privado para el abordaje de estos nuevos paradigmas.




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14/01/2022