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REVOLUCIÓN EN EL CAMPO: CULTIVOS DE SERVICIOS PARA UNA AGRICULTURA MÁS SOSTENIBLE

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La agricultura moderna enfrenta desafíos crecientes, desde la degradación del suelo hasta la pérdida de biodiversidad. Tomás Baigorria de INTA de Marcos Juárez y el Asesor Técnico Lucas Andreoni, analizaron iniciativas prometedoras como la diversificación del paisaje agrícola y el uso estratégico de cultivos de cobertura que están marcando el camino hacia sistemas productivos más resilientes y sostenibles.


Cultivos de cobertura: ¿Por qué una adopción diferencial? 

Aunque los cultivos de cobertura se estudian desde 1983 y cobraron difusión a partir de 2008, especialmente por problemas de malezas y física de suelo, su adopción varía drásticamente. Mientras que en el sur de Córdoba la implementación alcanza el 22%, en zonas como Marco Juárez y el norte de Buenos Aires apenas llega al 2-3%. Esta disparidad no sólo responde a cuestiones económicas o de conciencia, sino, fundamentalmente, a la calidad y tipo de problemáticas predominantes en cada zona. 

Los múltiples beneficios de los cultivos de cobertura

La implementación de cultivos de cobertura ofrece una serie de ventajas cruciales para los sistemas agrícolas:

  • Mejora de la eficiencia en el uso de recursos.
  • Control excepcional de malezas: La combinación de cultivos de cobertura con pre-emergentes para soja ha demostrado resultados espectaculares en el control de malezas, superando la eficacia de cada herramienta por separado.
  • Reducción de costos y riesgos: Utilizar vicia en rotación con maíz, por ejemplo, puede reducir la dependencia de fertilización nitrogenada artificial, disminuyendo costos en años de precios elevados.
  • Manejo de la erosión y problemas hídricos: En suelos pesados, los cultivos de cobertura ayudan a mitigar la erosión, los encharcamientos y la acumulación de productos químicos (carryover) en zonas bajas.
  • Mejora de la salud física del suelo: Son una herramienta fundamental para combatir la compactación y la formación de capas laminares. Como señala un referente del INTA, la fábrica de macroporos son las raíces, destacando que la salud física del suelo es una responsabilidad del productor.

Es crucial una elección adecuada de la especie y un manejo cuidadoso si se considera el pastoreo de la cobertura, definiendo objetivos claros de biomasa y rebrote.

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Diversificación del paisaje y corredores biológicos: sembrando biodiversidad

Paralelamente, se ha avanzado significativamente en la diversificación del paisaje agrícola. Iniciativas con 16 proyectos de corredores biológicos ya implementados en distintas regiones del país, uno en Paraguay y otro en Kenia, buscan evaluar el impacto de la naturaleza en la productividad.

Los primeros resultados son muy significativos, mostrando aumentos medibles de carbono y biodiversidad en el corto plazo. Destaca el incremento en la cantidad y diversidad de polinizadores, que va más allá de las abejas y que se manifiesta en los corredores biológicos donde antes no estaban presentes.

La estrategia de transición ecológica en corredores

Los corredores biológicos se componen de secciones herbáceas y leñosas. Mientras que las especies leñosas nativas (como el espinillo y el algarrobo en el sur de Córdoba) son más fáciles de incorporar, la escasez de semillas de pasturas nativas para la parte herbácea representa un desafío.

Ante esto, se utiliza la transición ecológica: se siembran pasturas polifíticas (mezclas de Lotus, Melilotus, alfalfa y gramíneas) para crear un ambiente propicio. A partir de esta base, se observa cómo, con el tiempo (actualmente con un año y medio de desarrollo), la flora nativa de la zona comienza a aparecer, transportada por aves. Esta estrategia es preferible a dejar que el suelo desarrolle de forma espontánea, ya que esto suele resultar en la proliferación de malezas exóticas como el colorado o la rama negra, que compiten y reducen la eficiencia del corredor.

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La intensificación sostenible: un cambio urgente y de impacto inmediato

La Pampa Húmeda, en particular, enfrenta altos niveles de compactación, salinización y falta de fertilidad en sus suelos. Para revertir esta situación, es imperativo un cambio hacia la intensificación de los sistemas.

Esto implica no solo la rotación de cultivos sino también la incorporación de cultivos de invierno (como camelina, carinata o colza) y, por supuesto, los cultivos de servicio. El objetivo principal es mantener vivo el suelo, lo que permite:

  • Recuperar la estructura del suelo pérdida.
  • Aumentar la materia orgánica.
  • Mejorar la infiltración.
  • Incrementar la fertilidad.

Contrario a la creencia popular de que estos cambios tardan una década en manifestarse, los resultados en la estructura, infiltración y fertilidad del suelo empiezan a ser inmediatos. Además de los problemas físicos y químicos, la agricultura actual se enfrenta a desafíos ecológicos productivos, como la resistencia de malezas y plagas. Por ello, se enfatiza la necesidad de un cambio sistémico para encontrar soluciones estables y duraderas que aborden todas estas problemáticas de manera integral.




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29/08/2025